Salamanca: Testimonios de visitantes

vista aerea de salamanca

Cuando alguien va a otro país, lo que quiere no es sólo ver, sino también experimentar lo que hace de especial ese sitio. Es tan interesante conocer la cultura, como la historia, la gastronomía como los monumentos. Así llegamos a España, más concretamente a Salamanca, dónde todo esto se puede vivir y lo que es más importante, la pena.
Salamanca es una mezcla entre lo antiguo y lo moderno, una fusión entre el pasado y el futuro.
Estuve con mi esposo y mis tres hijos, y no hay duda de que los ha marcado para siempre.
Visitamos la Universidad de Salamanca, ya que a mi marido, que es profesor, le tocó acompañar a una clase durante casi dos meses. Gracias a esto pudimos vivir durante un verano en esta increíble y encantadora ciudad.
La ciudad se fundó allá por el siglo IV antes de Cristo por los celtas. Posteriormente los romanos la ocuparon, esto hace que la ciudad sea tan rica en historia, monumentos. De donde nosotros venimos, unidos, apenas existen edificios con más de años. Por lo tanto, pasto bastante ver todos estos edificios con tantos siglos de antigüedad.

Una de las cosas que más nos gustó de Salamanca, es que es una de las ciudades de España donde se considera que el español es más puro, y por tanto, de los mejores sitios para estudiarlo y aprenderlo. Por eso tantos estudiantes van allí cada verano a aprender y aumentar su nivel con el idioma.

 

torres clerecia salamanca

 

Hay que tener en cuenta cuando se va a Salamanca o a cualquier otra ciudad española, los hábitos de allí, como por ejemplo que la hora de la comida es mucho más tarde de lo que acostumbramos en la mayoría de los países, y durante un par de horas se paraliza toda la ciudad para su comida más importante del día. Otra cosa que llama la atención, es la cantidad de personas mayores que pasean en compañía de hijos o nietos, y los buenos accesos que hay en prácticamente todos los sitios. Da gusto hablar con la mayoría de los ciudadanos, ya que suelen ser muy agradables. Muchas veces intenté comunicarme con el poco español que sabía entonces y siempre me ayudaron pacientemente, con lo cual mejoré mucho en ese tiempo. Y si yo mejoré, mucho más mis hijos, que quizás no terminaron hablando perfectamente, pero si sabían hacerse entender y hablar bastante fluido sin cometer grandes errores. Aunque también podría contar alguna anécdota sobre confusiones de palabras que tuve, por las cuales pasé gran vergüenza, pero al menos nos reímos.

Una de las actividades más llamativas en Salamanca es el tapeo. Como su nombre indica, consiste en ir de tapas. Las tapas es un pequeño aperitivo que te ofrecen en la mayoría de los bares al tomar cualquier consumición. Pero en realidad es más una actividad social con la que la gente de la ciudad socializa quedando en bares, y disfrutando en las terrazas (en las mesas fuera de los bares). Durante el buen tiempo sin duda es un placer comer o cenar así. Además, los precios son muy baratos.

Son muy habituales las tiendas de productos frescos, donde la calidad parece muy buena, tanto para verduras, como para carnes y pescados. Es llamativo lo barata que es la carne, y de gran calidad. Muchísima gente habitualmente compra en estas tiendas. Pero sin duda, el cerdo es el animal que más comen. Además, Salamanca es muy conocida por la calidad de sus embutidos (productos curados del cerdo), y sobre todo los jamones, que se exportan a toda España y a muchísimos países. Es obligado probar el jamón si vas a Salamanca, ya que el sabor es buenísimo. También bebimos muchos refrescos que no habíamos probado nunca (fantas de varios sabores).

Durante nuestra estancia tuvimos tiempo para visitar muchísimos monumentos de Salamanca, y puedo decir que en cualquier sitio donde saques una foto queda espectacular, ya que todo el entorno lo es.

Uno de los monumentos fue el Puente Romano, que cruza el río Tormes, con casi 2000 años de vida. Es un puente de arcos de piedra. En uno de sus extremos hay un berraco. Desde el otro lado se puede sacar una de las fotos más bonitas y típicas de Salamanca, con una estampa magnífica con el Puente Romano en primer plano y la Catedral coronando la ciudad. De noche quedan aún mejor si cabe. No os imagináis la maravilla que es pasear sobre 2000 años de historia.

Una de las cosas que más recordamos es la fachada de la Universidad de Salamanca. La Universidad es una de las más antiguas Europa, nacida en 1218. Todos los veranos vienen estudiantes de múltiples países a aprender el español así como otras facetas.

El corazón de la ciudad es la Plaza Mayor, donde se congrega la mayor actividad. Mucha gente queda allí para encontrarse con sus amigos, y desde allí se van a otros sitios a realizar otras actividades, ya que alrededor hay multitud de bares, restaurantes, tiendas, etc. Además, allí hay multitud de eventos y actuaciones, sobre todo durante las fiestas.

En resumen, puedo decir que mi experiencia visitando Salamanca fue espectacular. Siempre recordaré esos paseos y ser consciente de que estaba rodeada de miles de años de historia. Además, toda la familia pudimos aprender y mejorar nuestro español y disfrutar de la buena gente que conocimos durante nuestra estancia, y empaparnos de su cultura. Si tuviéramos la oportunidad de volver, lo haríamos con los ojos cerrados. Nunca olvidaremos nuestro viaje

 

rua catedral salamanca noche

 

Cuando fuimos a Salamanca, no sabía qué me iba a encontrar. Primero llegamos a Madrid en avión, y tardé un rato en encontrar a uno de los responsables que organizaba el viaje a Salamanca. No acaba de llegar y ya me había perdido, que desastre. Por suerte, tras preguntar a varias personas, encontré el grupo. Pronto me hice amiga de dos chicos, Lohan y Charles. Tenía miedo de que la gente fuera muy cerrada, pero estaba equivocada, pronto todos éramos amigos, y por suerte todos íbamos predispuestos a conocernos. Llegamos a Salamanca en autobús. Allí me recogió el señor de la familia con la que iba a convivir. Después de saludarnos fuimos hasta casa, donde me presentó a su mujer. Me enseñó la casa, donde iba a dormir y pasamos un rato juntos.

Aquí empezaron las sorpresas y la adaptación a la nueva cultura. A la hora de comer sirvieron una ensalada que comí apresuradamente pensando que sino podía quedarme con hambre. Pero no, todavía quedaban otros dos platos abundantes. Increíble, 3 platos abundantes para una comida.

Como cuando haces cualquier viaje largo, cuesta adaptarse y el cuerpo necesita descansar, así que pasé el resto del día colocando mis cosas y descansando. Pensé en el tiempo que iba a estar fuera de casa y me sentí triste, empecé a echar de menos a los míos. Esta nostalgia sumada a que hacía frío, hicieron que el aterrizaje en Salamanca no fuera el soñado, pero acabábamos de empezar, había que tener paciencia.

El primer día lo pasamos en grupo, haciendo actividades y dinámicas para conocernos unos a otros. Hice nuevos amigos, como por ejemplo Rachel, que además está en una casa muy cercana a la mía. Como el resto viven en una zona aparta de la nuestra, hemos pasado mucho tiempo juntas paseando y viendo cosas.

Después de las actividades, hemos ido a conocer la ciudad, hemos visitado algunos de los monumentos más importantes de Salamanca (el puente -romano, las dos catedrales, la fachada de la Universidad, la plaza mayor, etc.). Es una ciudad preciosa, hay muchísima historia aquí, y los monumentos son impresionantes. Por todo el centro, según caminas, da igual donde mires, todo es bonito, en cada esquina hay historia. Si tuviera que lugar un sitio como mi favorito, creo que me quedaría con la Plaza Mayor, porque en ella hay un clima muy agradable, da gusto pasar horas allí hablando con los amigos, sentados en el suelo, compartiendo aventuras y experiencias.

Cada día teníamos clases, y de vez en cuando hacíamos viajes a otras ciudades para conocerlas. Uno de esos viajes fue a Madrid. Es la capital y tiene muchísimos más habitantes que Salamanca. Había muchos más extranjeros que en Salamanca también, aunque no por eso me gustó más. Pero por supuesto, como cualquier viaje con amigos, fue bonito y agradable. Lo que más me gustó en Madrid fueron los museos, visitamos tanto el Museo del Prado como el Reina Sofía.

Ojalá tenga la oportunidad de volver algún día a Salamanca y rememorar todas estas experiencias.

 

catedral nueva de salamanca

 

Hace un par de años, en verano, tuve el placer de ir a España durante 2 meses a un curso de español que organizaba mi Universidad en colaboración con la Universidad de Salamanca. Era una de las responsables del grupo que íbamos a España, por lo que colaboré muy activamente en la comunicación con ambas partes mientras preparábamos en el viaje, para que todo estuviera preparado para el resto del grupo. Además participé en la creación de la información así como los asuntos legales.

Una vez en la ciudad trabajé animando a los chicos a interaccionar con otras personas, fomentando sus prácticas lingüísticas y ayudándolos a su integración en la ciudad. También fui profesor de inglés en un colegio de Salamanca, principalmente con españoles que tratan de mejorar su nivel de inglés, y no hay mejor oportunidad de hacerlo que practicando con un nativo.

Aparte de estas colaboraciones, durante mi estancia aproveché para realizar un trabajo de investigación, en el que tratábamos de averiguar como pasar un tiempo en el extranjero estudiando el idioma local, influía en la lengua materna de dichos estudiantes. Los resultados fueron sorprendentes, ya que descubrimos que cuando los estudiantes conseguían notables mejoras en su uso del segundo idioma, sufrían cambios muy significativos en su lengua materna. Estos cambios eran importantes en cuanto a su significación, aunque no a su cantidad. Gracias a este estudio pude presentar los resultados en varios congresos. Pero sobre todo, mi estancia en Salamanca me ofreció un periodo espectacular, en el que disfruté muchísimo.

Pudimos hacer una ruta por Portugal, ya que se encuentra muy cerca de Salamanca. Durante estos dos meses pude aprovechar para visitar otras ciudades, entre ellas Granada, donde había ido años atrás a estudiar el castellano. Así visité a la familia que me acogió en aquella época, y con los que sigo hablando de vez en cuando. Visité muchas ciudades más, sobre todo las cercanas a Salamanca,como Valladolid, Avila, Segovia, Burgos, y otras más lejanas pero muy bonitas, como Santiago, Valencia y Toledo.

Diariamente pudimos disfrutar de los bellísimos edificios que hay en Salamanca, conocer gente local, reunirnos y comer con ellos en locales. Hasta practicábamos deportes con multitud de gente de diferentes países.

No puedo decir nada malo de mi estancia en Salamanca. Me llevé muchísimos buenos recuerdos, así como multitud de gente a la que siempre apreciaré, y además pude hacer un estudio de investigación que me ayudó en mi carrera. Y por supuesto mejoré un poco más mi nivel de español.

 

catedral de salamanca de noche

 

Este verano estuve durante varias semanas visitando diferentes ciudades europeas, entre ellas París y Berlín. El viaje acababa en España. Pasé unos días en Valencia, y algún otro en Toledo, haciendo visitas culturales así como disfrutando de actividades divertidas. Por último, fui a Salamanca, visita que nunca olvidaré. Es una ciudad preciosa, con múltiples edificios históricos. Hay multitud de opciones para comer y salir, y muchísimas opciones para entretenerse. El precio es muy adsequible, por lo que se puede comer por muy poco dinero, tanto que puedes incluso comer por menos de 10 euros tomando tapas y alguna bebida. No creo que haya muchos sitios donde se pueda comer más barato.

Realizábamos el viaje porque había un evento que juntaba a muchos estudiantes que habíamos estado en diferentes ciudades de España estudiando en cursos de verano varios años atrás. Para celebrarlo hicimos diferentes actividades, visitamos la ciudad, salimos de fiesta, realizamos actividades en diferentes lugares emblemáticos, concursos estilo gincana, bebimos, y hasta tuvimos nuestro propio baile privado para todos los participantes en el viaje.

Sobra decir, que es una ciudad tan bonita y con un ambiente tan especial, que cualquier que le guste viajar debería visitarla sin pensárselo, siempre merece la pena.